El Mito del Cristo Negro y Salarrué
Lic: Néstor Wilber Bernabé Alvarado
Desde antes de la llegada de los españoles al nuevo continente, Esquipulas era un lugar de peregrinación conocido en Mesoamerica donde se rendía culto al dios guerrero Ek Chuaj.
Luego de la conquista de Esquipulas en el año 153º, los misioneros españoles iniciaron el trabajo de evangelizar (Ción) de los pueblos conquistados. En el año 1594 cuando la nueva religión había echado raíces, las cuales aprovechan una abundante cosecha de algodón y decidieron encargar una imagen de Cristo Jesús Crucificado.
De esta manera Don Cristóbal de Morales, Provisor del Obispo de Guatemala, contrato al escultor portugués Quirio Cataño, quien en ese tiempo vivía en la Ciudad de Santiago de los caballeros de Guatemala para que creara dicha imagen. El artista entregó el trabajo encomendado el 4 de Octubre del mismo año.
Según la tradición oral los habitantes de Esquipulas viajaron a la Ciudad de Santiago de Guatemala para recoger la imagen en la fecha estipulada y durante el viaje de regreso aquellos que la veían por el camino se quedaban admirados por su belleza y solicitaban que permaneciera con ellos al menos una noche y de esta manera se origina la tradición del peregrinaje para adorar dicha imagen y la imagen llega a Esquipulas el 9 de marzo de 1595.
La tradición contaba Quirio Cataño había utilizado madera oscura para esculpir la imagen de modo que se pareciese mas a la piel de los habitantes. Esquipulas, descendiente de los Chortis, sin embargo el Arquitecto Eduardo Andrade, durante su restauración se descubrió que había sido originalmente acabada con un tono claro y que los años de exposición al humo de veladora y las manos de millones de fieles le proporcionaron su característico tono oscuro.
“Aquí en Guatemala se dice que Quirio Cataño encarnó al Señor de Esquipulas de acuerdo con la piel oscura de los habitantes de Chiquimula de etnia chol-chorti”
Estamos en Centro América, en el filo de la colonia y es Salarrué el poeta que nos cuenta otro sueño el del Fraile que aspiraba a la santidad pecando como un demonio. La vieja herejía cátara que volvía a renacer con Fray Uraco. El Cristo Negro es eso una leyenda romántica, fuerte, impregnada de poesia y que revive tiempos por la mágica virtud del arte de Salarrué, poeta siempre aun cuando escribiera en prosa.
Muy joven todavía publica El Cristo Negro, es así que salarrué recoge los hechos de la tradición colonial y presenta la vida de Fray Uraco hijo del español Argó de la Selva y de la india Txinque nieta de reyes: algo bruja y algo loca.
Este relato tiene la estructura de una pequeña novela diluida alrededor del Frayle en quien se dan los caracteres del pecador y el santo, del religioso que trata de salvar almas mediante el sacrificio de la suya.
